Observar desde afuera

¿La escena está tan mal como la pintan? ¿o es la queja acostumbrada la que ensombrece a la enorme oferta musical de calidad a la que tenemos acceso?

#ELOJOAVIZOR

Diego Koprivitza

2021-06-01 3 min read

man in black shirt playing guitar on stage

Siempre he pensado que esa idea de «abandono» de la escena musical jalisciense es un error. Una narrativa victimista, poco sana y que invisibiliza los logros de los creadores que habitan en esta gran urbe.

Está claro que hay cosas que mejorar en el entorno musical, siempre. Como el tema del financiamiento (que no sólo es dolencia de la música, sino de la cultura en general) o la consolidación de espacios para difundir el trabajo, que muchas veces están más cercano a los requisitos económicos que artísticos.

Habría que reflexionar sobre esa falsa postura crítica de la escena (dominada por el vetusto tópico de «Guadalajara es una plaza difícil para los músicos») y que se ha quedado como una fórmula facilona para despreciar lo nuevo, lo distinto. Mera zona de confort.

Desde este punto, creo necesario impulsarla oferta de elementos formativos para enriquecer la conversación tanto para los creadores como para el público, romper la burbuja. Ahí está el caso de la FIMPro, un mercado musical que abona a la actualización de la industria, importado modelos de negocio, distribución o marketing de otras orbes, por nombrar uno de los eventos más conocidos en la ciudad.

La visión old school, tan pesimista,ha sido heredada y se replica en las conversaciones de bar. Proviene de aquellos tiempos de bonanza musical, donde las bandas tapatías por sí solas ofrecían un sello de calidad, existente aún, pero minimizando por otras escenas ahora igual de competentes. Pienso en el estado de Morelos, el Bajío o el Sureste mexicano.

Pese a su innegable posición nacional e internacional,estas bandas hegemónicas de la vieja guardia tapatía ya no son las que lideran las tendencias sonoras de la ciudad y su oferta se ha vuelto más bien monótona. Entonces ¿qué estás sucediendo actualmente?

Mi percepción tiene dos vertientes, la comparativa y la ensimismada.

La comparativa, odiosa, viene del eterno«todo bien allá afuera, todo mal aquí adentro». No se trata de saber si la Ciudad de México o San Diego son mejores o peores en cuanto a la «escena» musical que los rige, sino discutir sobre la necesidad de generar una nueva identidad de la musical local que represente una verdadera renovación.

Por otra parte, está el asunto de ensimismarse tanto que no es posible ver las cosas con claridad, esto viene con esa poca capacidad crítica para destacar lo bueno. En realidad, soy optimista al respecto, porque espacios multidisciplinarios, colectivos, entes de difusión, productores y músicos han formado un ecosistema musical plural e interesante, lleno de sinergias y, claro, sana competencia que abona a la profesionalización y crecimiento del sector.Observar desde afuera, insisto, para poder comprender que las cosas no están tan mal como las pintan.

Dejar de añorar viejos o futuros tiempos es un vicio que no permite palpar a una escena, que, desde mi criterio, vive, crece y se desarrolla con mucho poder, que es única y muy productiva. Eso sí, las reglas han cambiado y es quizá la resistencia al cambio la que sigue buscando ser igual que otros.

Con dos ejemplos cierro este comentario para dejar más claro mi punto:

En su 16 aniversario, el Bar Américas, uno de los clubes de música electrónica más importantes del continente, tiene en el line up de su fastuoso concierto de festejo en Calle 2 a un DJ mexicano, Luis Flores, quien es tendencia y referencia en el circuito internacional de este género musical. Su posicionamiento es digno de aplaudirse -y presumirse-. Luis es un caso de éxito que surgió de una escena musical underground. Y lo mejor, no es el único.

Por su parte, la iniciativa local denominada 100 canciones realiza un ranking anual para rastrear 100 temas musicales de calidad dentro de la escena «alternativa», es decir, visibiliza la música que se produce actualmente en la metrópoli para gritar, desde adentro, que la música ha evolucionado, que se hacen cosas muy interesantes, valiosas y que generan movimiento.

Ejemplos sobran. Y con ello habría que preguntarse: ¿la escena está tan mal como la pintan? ¿o es la queja acostumbrada la que ensombrece la enorme oferta musical de calidad a la que tenemos acceso?

@DiegoKoprivitza

*Este texto se publicó originalmente en el sitio web y edición impresa de Crónica Jalisco el 14 de diciembre de 2018.